START-496 La oficinista regordeta que siempre veo en la estación, que sube al tren bajo la lluvia sin paraguas, resultó ser una ninfómana 'que esparce su aroma'. Me hizo oler su coño húmedo a través de su ropa interior transparente tantas veces que la follé sin parar, corriéndome 10 veces, aunque ni siquiera sabía su nombre. Maiiro Yui